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El aceite como aliado del rendimiento deportivo: energía, recuperación y resistencia

Aceite de oliva virgen extra vertiéndose desde una botella con una persona corriendo al fondo en un parque

Durante décadas, la nutrición deportiva mantuvo una relación algo incómoda con las grasas. No con todas en concreto, sino con la propia palabra. Reducir, evitar, controlar. En muchos gimnasios y vestuarios terminó imponiéndose una idea fácil de recordar: los carbohidratos aportaban energía, las proteínas ayudaban a desarrollar músculo y las grasas quedaban relegadas a un segundo plano.

El problema no era reconocer la importancia de los carbohidratos, que siguen siendo esenciales cuando aumenta la intensidad del ejercicio. El problema era considerar que todas las grasas eran iguales, pasando por alto que su composición determina funciones muy distintas dentro del organismo.

El rendimiento no depende únicamente de lo que ocurre durante el entrenamiento. También está condicionado por la recuperación, la alimentación diaria y los hábitos que se mantienen entre una sesión y la siguiente.

La grasa que el deporte dejó de mirar con sospecha

Por qué no todas las grasas cumplen la misma función

Durante mucho tiempo, la nutrición deportiva puso casi todo el foco en la energía inmediata. La conversación giraba alrededor del glucógeno y los carbohidratos, mientras que las grasas solían asociarse a digestiones pesadas o a objetivos poco compatibles con el rendimiento.

La realidad es bastante más compleja. Los ácidos grasos forman parte de las membranas celulares, incluidas las que rodean las fibras musculares, y participan en procesos relacionados con el transporte de nutrientes, la comunicación entre células y la respuesta del organismo al entrenamiento.

No es lo mismo consumir grasas refinadas y muy procesadas que incorporar ácido oleico, la grasa monoinsaturada predominante en el Aceite de Oliva Virgen Extra. Tampoco ofrece el mismo perfil un aceite convencional que un AOVE fresco, rico en compuestos fenólicos.

El rendimiento no depende solo de la energía disponible. También influye la forma en que el organismo se recupera entre entrenamientos.

Cada sesión de entrenamiento supone un esfuerzo para el organismo. Al mismo tiempo que consume energía, desencadena procesos de adaptación y genera un aumento natural del estrés oxidativo asociado al ejercicio.

 

Energía: no todo el combustible funciona igual

La diferencia entre energía inmediata y energía sostenida

Cuando se habla de energía en el deporte conviene distinguir dos situaciones. La primera tiene que ver con los esfuerzos intensos y de corta duración, donde las reservas de glucógeno desempeñan un papel fundamental. La segunda aparece en actividades más prolongadas, en las que el metabolismo de las grasas adquiere una mayor relevancia.

El aceite de oliva no funciona como un gel energético ni como una fuente de energía inmediata durante una competición. Su papel es otro: formar parte de un patrón de alimentación que, con el tiempo, contribuye a mejorar la calidad de las grasas presentes en la dieta.

Muchas personas dedican mucho tiempo a planificar qué comer antes de entrenar y prestan menos atención a lo que hacen el resto de la semana. Sin embargo, la alimentación que realmente marca la diferencia suele ser la que se mantiene de forma constante, no la de una comida aislada.

Recuperación: lo importante ocurre cuando el entrenamiento termina

Qué ocurre cuando termina el entrenamiento

El entrenamiento es el estímulo. La adaptación llega después. Es durante la recuperación cuando el organismo pone en marcha los procesos que permiten reparar tejidos y responder al esfuerzo realizado.

Una sesión intensa provoca pequeñas roturas musculares y activa mecanismos inflamatorios necesarios para favorecer la recuperación. El equilibrio consiste en que esa respuesta sea la adecuada y vaya acompañada de descanso y una alimentación suficiente.

Comer más no siempre significa recuperarse mejor. La calidad de los alimentos también influye.

El ácido oleico aporta un perfil de grasa monoinsaturada característico del AOVE, mientras que la vitamina E participa en la protección de las células frente al daño oxidativo.

Además, compuestos fenólicos como el oleocanthal siguen despertando interés científico por su posible relación con distintos mecanismos implicados en la respuesta inflamatoria del organismo.

Dormir bien, entrenar con criterio y mantener una alimentación equilibrada siguen siendo la base de una buena recuperación.

Resistencia: el papel silencioso de las mitocondrias

La importancia de sostener el esfuerzo en el tiempo

Cuando pensamos en resistencia solemos imaginar largas distancias o entrenamientos de muchas horas. Sin embargo, desde el punto de vista fisiológico, también depende de la capacidad del organismo para producir energía de forma eficiente durante esfuerzos prolongados.

La biogénesis mitocondrial está estrechamente relacionada con el entrenamiento de resistencia. La alimentación no sustituye ese proceso, pero sí ayuda a crear un entorno favorable para que esas adaptaciones se produzcan.

El interés del AOVE se entiende mejor dentro del contexto de la dieta mediterránea que como un alimento específicamente deportivo. Su perfil lipídico, su aporte de compuestos fenólicos y su facilidad para incorporarse a la alimentación diaria explican buena parte de su valor.

Para muchas personas activas, mejorar la resistencia no consiste únicamente en completar una sesión más larga. También implica mantener durante meses una rutina de entrenamiento y alimentación que resulte sostenible.

Por qué encaja tan bien en la dieta de una persona activa

La ventaja de los hábitos que resultan fáciles de mantener

Algunos alimentos terminan formando parte de la rutina porque resultan sencillos de incorporar al día a día. Una tostada con tomate y AOVE antes de una mañana activa, unas patatas cocidas con aceite y sal después de entrenar o unas verduras terminadas con un buen aceite en crudo son ejemplos fáciles de repetir.

La alimentación de una persona activa no siempre necesita recetas complejas ni productos específicos. En muchos casos se basa en ingredientes reconocibles, preparaciones sencillas y hábitos que pueden mantenerse durante mucho tiempo.

En ese contexto encaja un producto como Dalivar AOVE Premium. No porque esté pensado exclusivamente para deportistas, sino porque ofrece un aceite de calidad que puede incorporarse con naturalidad a una alimentación equilibrada. Su perfil fenólico también se aprecia en el sabor, con el amargor y el picor característicos de un AOVE fresco.

La mejor alimentación suele ser aquella que puede mantenerse durante años, no solo durante unas semanas.

Cómo incorporarlo en el día a día

Una forma sencilla de incluir el AOVE en la alimentación deportiva

El aceite de oliva puede utilizarse en distintos momentos del día sin necesidad de seguir pautas rígidas. Antes de entrenar suele encajar mejor en cantidades moderadas y acompañado de alimentos fáciles de digerir. Después puede formar parte de una comida completa junto con carbohidratos y proteínas.

Utilizado en crudo conserva mejor buena parte de sus aromas y compuestos fenólicos. Cuando se cocina con él, conviene evitar temperaturas excesivas, reutilizaciones repetidas y una conservación inadecuada que pueda acelerar su deterioro.

Si quieres conocer mejor por qué la forma de elaborar un aceite influye tanto en sus propiedades, puede resultarte útil leer por qué la extracción en frío cambia tanto un aceite de oliva.

El aceite de oliva no sustituye al entrenamiento, al descanso ni a una planificación adecuada. Su papel es mucho más sencillo: formar parte de una alimentación basada en grasas de calidad que pueda mantenerse de forma constante.

 

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Preguntas frecuentes

Sobre aceite de oliva y rendimiento deportivo

¿El aceite de oliva mejora directamente el rendimiento deportivo?

No. El Aceite de Oliva Virgen Extra no actúa como un potenciador inmediato del rendimiento. Su interés está relacionado con la calidad global de la alimentación y con su papel dentro de un patrón dietético equilibrado.

¿Es mejor tomar aceite de oliva antes o después de entrenar?

Puede utilizarse en ambos momentos. Antes del ejercicio conviene hacerlo en cantidades moderadas para facilitar la digestión. Después puede formar parte de una comida completa que incluya también carbohidratos y proteínas.

¿Qué tipo de aceite conviene elegir si se entrena con frecuencia?

Lo más recomendable es optar por un Aceite de Oliva Virgen Extra de calidad, fresco y bien conservado. Un frutado perceptible, junto con un amargor y un picor equilibrados, suelen asociarse a una mayor presencia de compuestos fenólicos.


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