Mitos sobre el aceite de oliva que conviene desmontar
Hay cosas que damos por ciertas simplemente porque siempre se han dicho. Con el aceite de oliva pasa mucho: consejos heredados, ideas a medias y alguna que otra creencia que, aunque suene lógica, no es del todo correcta. Y lo curioso es que muchas de ellas siguen influyendo en cómo cocinamos o en lo que compramos.
Una de las más repetidas es que no sirve para freír. En realidad, ocurre justo lo contrario. Un buen Aceite Oliva Virgen Extra soporta sin problema las temperaturas habituales de cocina y, de hecho, se comporta mejor que muchos aceites refinados gracias a su estabilidad y a sus antioxidantes naturales.
Si quieres profundizar en esto, aquí tienes un contenido sobre aceite de oliva antioxidantes que explica por qué no todos los aceites reaccionan igual al calor.
Ni más calorías ni menos calidad por el color
También se suele decir que el aceite de oliva engorda más. No es así. Todos los aceites aportan prácticamente las mismas calorías. La diferencia real está en lo que hay detrás: mientras algunos aceites solo suman energía, el aceite de oliva aporta compuestos que sí tienen impacto en la salud.
Otro detalle que suele confundir es el color. Ese verde intenso que muchas veces se asocia con mayor calidad no es un indicador fiable. Depende de la variedad, del momento de cosecha y de otros factores. Un aceite más dorado puede ser excelente, y uno muy verde no necesariamente lo será.
Al final, lo importante está en lo que no se ve a simple vista: aroma, sabor, frescura y equilibrio.

Algo parecido ocurre cuando se habla de cocinar con aceite de oliva. Sí, el calor modifica algunos compuestos, pero sigue siendo una opción más estable que otras grasas. Por eso mucha gente combina usos: un aceite para cocinar y otro para terminar platos en crudo, donde realmente se aprecia su perfil.
Errores comunes al conservarlo y elegirlo
Guardar el aceite en la nevera es otro hábito extendido, aunque no sea el más adecuado. Lo ideal es mantenerlo en un lugar fresco, protegido de la luz y bien cerrado. Son pequeños detalles que ayudan a conservar mejor sus propiedades.
También conviene desmontar la idea de que el aceite dura indefinidamente. Es un producto que evoluciona y pierde cualidades con el tiempo, así que tiene más sentido comprar cantidades ajustadas que acumular botellas durante meses.
En este punto aparecen términos como “light”, que pueden llevar a error. No significa menos calorías, sino menor intensidad y, normalmente, menos calidad. Si buscas el mejor aceite de oliva para la salud, lo relevante es su origen, su frescura y cómo se ha producido.
Precio y percepción: no siempre van de la mano
El precio también genera confusión. A veces se asume que cuanto más caro, mejor, pero no siempre es así. Hay factores que justifican un precio más alto, como una cosecha temprana o una producción más cuidada, pero también existe mucho marketing alrededor.
Por eso resulta más fiable fijarse en productores que explican bien su proceso. En propuestas como Dalivar, por ejemplo, la clave está en la transparencia y en entender qué estás comprando más allá de la etiqueta.
Al final, lo que marca la diferencia es algo más sencillo de lo que parece: cómo huele, cómo sabe y cómo se integra en lo que cocinas.
Preguntas frecuentes
¿Se puede freír con aceite de oliva?
Sí, especialmente con Aceite Oliva Virgen Extra, que soporta bien las temperaturas habituales de fritura.
¿El aceite de oliva engorda más?
No, tiene las mismas calorías que otros aceites, aunque su perfil nutricional es más interesante.
¿Cuál es el mejor aceite de oliva para la salud?
El virgen extra, especialmente si es fresco y conserva sus compuestos naturales.
¿Quieres probar un aceite de oliva de calidad?
Ver aceite Dalivar