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Aceite de oliva y colesterol: cómo influye en la salud del corazón

Olivar con manos formando un corazón, representando los antioxidantes del aceite de oliva virgen extra y su relación con la salud cardiovascular.

El colesterol ya no se entiende igual que hace veinte años

La cifra sigue siendo importante, pero ya no explica toda la historia

Durante mucho tiempo, hablar de colesterol era hablar del LDL. Si aparecía por encima de los valores recomendados, la conclusión parecía evidente: había que bajarlo. Aquella forma de interpretar el riesgo cardiovascular era sencilla y permitía tomar decisiones rápidas, pero con el paso de los años la investigación ha ido mostrando una realidad bastante más matizada.

Hoy sabemos que dos personas con un colesterol muy parecido pueden tener un pronóstico diferente. La cantidad sigue siendo relevante, aunque ya no basta para explicar por qué unas arterias envejecen antes que otras. El estado de las partículas, la inflamación o el estrés oxidativo forman parte de una ecuación mucho más amplia.

El colesterol dejó hace tiempo de ser un número aislado para convertirse en un indicador dentro de un proceso mucho más complejo.

Esa evolución también ha cambiado la forma de estudiar la alimentación. Más que buscar alimentos capaces de modificar una cifra concreta, muchos trabajos analizan cómo determinados patrones dietéticos influyen sobre los mecanismos que intervienen en la salud cardiovascular.

Entre ellos, el Aceite Oliva Virgen Extra ocupa un lugar destacado gracias a la combinación de grasas monoinsaturadas y compuestos fenólicos que conserva cuando se obtiene únicamente mediante procedimientos mecánicos.

Si quieres profundizar en las propiedades nutricionales del AOVE, puedes leer también nuestro artículo sobre los beneficios del Aceite de Oliva Virgen Extra.

Cuando el colesterol se oxida, el problema cambia de dimensión

La oxidación convierte una función normal en un factor de riesgo

El colesterol LDL suele presentarse como el colesterol "malo", una simplificación que no hace justicia a su función. El organismo necesita estas lipoproteínas para transportar colesterol hasta las células, donde participa en procesos tan básicos como la producción de hormonas, la formación de membranas celulares o la síntesis de vitamina D.

La situación cambia cuando esas partículas permanecen demasiado tiempo circulando por la sangre y sufren un proceso de oxidación. Esa alteración modifica su comportamiento y facilita que se acumulen en la pared de las arterias. A partir de ahí comienza una respuesta inflamatoria que puede favorecer el desarrollo de placas de aterosclerosis con el paso de los años.

Buena parte de la investigación actual se centra precisamente en evitar ese deterioro. La prevención cardiovascular ya no consiste únicamente en reducir determinadas cifras, sino también en limitar los procesos que dañan las lipoproteínas antes de que aparezcan las primeras lesiones.

Aceite de oliva virgen extra rico en polifenoles y antioxidantes

En este contexto cobran importancia los polifenoles, compuestos naturales presentes en el Aceite Oliva Virgen Extra. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) reconoce que los polifenoles del aceite de oliva ayudan a proteger los lípidos sanguíneos frente al daño oxidativo cuando se consumen en la cantidad adecuada, una declaración de salud que ha contribuido a impulsar buena parte de la investigación desarrollada durante los últimos años.

La calidad nutricional de un aceite depende tanto de su composición como de la capacidad para conservar los compuestos que lo hacen diferente.

No todas las grasas producen el mismo efecto en el organismo

Las diferencias empiezan mucho antes de llegar al colesterol

Reducir el consumo de grasa fue durante años una de las recomendaciones más repetidas para proteger el corazón. Aquella idea terminó simplificando un asunto mucho más complejo. Hoy la atención se dirige menos a la cantidad total y mucho más al tipo de grasa que forma parte de la dieta habitual.

Las grasas trans, presentes durante décadas en numerosos alimentos ultraprocesados, se asocian con un aumento del colesterol LDL y con una mayor respuesta inflamatoria. Las grasas monoinsaturadas siguen un camino distinto.

El ácido oleico, componente mayoritario del aceite de oliva, contribuye a mantener un perfil lipídico más equilibrado y favorece el funcionamiento del colesterol HDL, encargado de transportar el exceso de colesterol desde los tejidos hasta el hígado para su eliminación.

Algunos estudios añaden un dato especialmente interesante. Además de influir sobre el perfil lipídico, el AOVE parece favorecer partículas de LDL de mayor tamaño y con una menor tendencia a oxidarse. Es un detalle poco conocido fuera del ámbito científico, aunque ayuda a explicar por qué el aceite de oliva antioxidantes aparece con tanta frecuencia en la literatura especializada cuando se analiza la prevención cardiovascular.

El endotelio, una pieza esencial para entender la salud cardiovascular

Una capa casi invisible que influye en el estado de las arterias

Cuando se habla de enfermedad cardiovascular, la atención suele centrarse en el corazón o en el colesterol. Sin embargo, existe una estructura mucho menos conocida que desempeña un papel decisivo: el endotelio. Se trata de la fina capa de células que recubre el interior de todos los vasos sanguíneos y participa en funciones tan importantes como la regulación del flujo sanguíneo, el control de la presión arterial o la respuesta frente a procesos inflamatorios.

Mientras el endotelio conserva su capacidad para funcionar con normalidad, las arterias mantienen buena parte de su elasticidad. Cuando esa función se deteriora, aumentan las probabilidades de que aparezcan alteraciones relacionadas con la inflamación y el desarrollo de la aterosclerosis.

Los compuestos fenólicos presentes en el AOVE han despertado un interés creciente precisamente por su relación con este proceso. Diversas investigaciones los asocian con una mejor función endotelial y con una mayor protección frente al estrés oxidativo, dos aspectos estrechamente vinculados con la salud cardiovascular.

Las propiedades de un alimento no siempre se reflejan en una analítica. Algunas actúan sobre procesos que pasan desapercibidos durante años.

El proceso de elaboración marca la diferencia

Conservar los polifenoles depende de cómo se obtiene el aceite

Hablar de aceite de oliva no siempre significa hablar del mismo producto. Entre un aceite refinado y un Aceite Oliva Virgen Extra existen diferencias que van mucho más allá del sabor o del aroma. La forma de obtenerlo determina qué compuestos naturales llegan finalmente a la botella.

El AOVE se extrae exclusivamente mediante procedimientos mecánicos y a baja temperatura, un proceso que permite conservar buena parte de los polifenoles y otros compuestos bioactivos presentes de forma natural en la aceituna. Cuando el aceite se somete a procesos de refinado, una parte importante de esas sustancias desaparece.

Por ese motivo, cuando hoy se habla del mejor aceite de oliva para la salud, la conversación ya no gira únicamente alrededor del porcentaje de ácido oleico. También importa la concentración de polifenoles, el momento de la cosecha y el cuidado con el que se realiza la extracción.

En aceites elaborados a partir de cosecha temprana, como Dalivar AOVE Premium, esa riqueza fenólica suele percibirse desde la primera degustación. El ligero amargor y el picor que aparecen al final no son un defecto, sino una característica habitual de los aceites con mayor contenido en compuestos antioxidantes. Ese Sabor Intenso y Natural forma parte de su identidad y refleja un proceso de elaboración orientado a preservar la calidad desde el origen.

La diferencia entre dos aceites empieza mucho antes de abrir la botella.

Si quieres conocer qué características distinguen un aceite de calidad, puedes consultar también nuestra guía sobre cómo elegir un buen Aceite de Oliva Virgen Extra.

¿Quieres probar un aceite de oliva de calidad?

Ver aceite Dalivar

Preguntas frecuentes

Sobre el aceite de oliva y el colesterol

¿El aceite de oliva ayuda a reducir el colesterol?

El consumo habitual de Aceite de Oliva Virgen Extra puede contribuir a mantener un perfil lipídico más favorable dentro de una alimentación equilibrada. Además, sus polifenoles ayudan a proteger los lípidos sanguíneos frente al daño oxidativo.

¿Por qué los polifenoles son importantes para la salud cardiovascular?

Los polifenoles actúan como antioxidantes naturales y participan en la protección de las lipoproteínas frente a la oxidación. También se estudia su influencia sobre la función endotelial y los procesos inflamatorios relacionados con la enfermedad cardiovascular.

¿Cuánto aceite de oliva conviene consumir al día?

Los estudios sobre dieta mediterránea suelen situar el consumo habitual entre tres y cinco cucharadas diarias, siempre dentro de una alimentación variada y adaptada a las necesidades de cada persona.


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