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Lo que de verdad delata a un mal aceite de oliva

Copa azul de cata profesional junto a una rama de olivo para evaluar la calidad del aceite de oliva

Meter una botella de aceite de oliva en la nevera para comprobar si “cuaja” es uno de esos trucos caseros que llevan años circulando. La lógica parece sencilla: si es aceite de oliva auténtico debería solidificarse con el frío; si permanece líquido, algo raro habrá dentro.

El problema es que el aceite de oliva no se comporta de una forma tan previsible.

No es una sustancia única, sino una mezcla compleja de triglicéridos, ceras y otros componentes cuya proporción cambia según la variedad de aceituna, su grado de maduración y las condiciones de cultivo. Dos AOVE perfectamente auténticos pueden reaccionar de manera diferente dentro del mismo frigorífico.

Un aceite puede enturbiarse, formar cristales o solidificarse parcialmente con el frío sin que haya nada extraño en él. Que otro permanezca más líquido tampoco demuestra que esté adulterado.

La nevera puede cambiar el aspecto de un aceite. No puede decirnos si es virgen extra.

La prueba del frío no permite determinar de forma fiable la pureza, la frescura o la categoría de un aceite. Para saber cómo está realmente una botella hay que fijarse en señales bastante menos vistosas.

El color tampoco dice lo que creemos

Verde, dorado y todo lo que ocurre entre ambos

Ya hablamos del color al explicar si el aceite de oliva caduca, pero merece detenerse un poco más en él porque sigue siendo una de las formas más habituales de juzgar una botella a simple vista.

Los tonos verdes y dorados proceden principalmente de pigmentos como las clorofilas y los carotenoides. Su proporción cambia con la variedad, la maduración de la aceituna, la elaboración y la conservación posterior.

Una aceituna recogida relativamente temprano puede producir aceites de tonos verdes intensos, mientras que frutos más maduros suelen dar lugar a colores más amarillos o dorados. Durante el almacenamiento esos pigmentos también evolucionan, especialmente cuando el aceite queda expuesto a la luz.

Nada de esto permite establecer por sí solo su categoría. Un AOVE verde puede ser excelente y uno dorado también. Del mismo modo, un color atractivo no garantiza que el aceite esté libre de defectos.

Aceite de oliva virgen extra sin filtrar mostrando su aspecto natural

La propia cata profesional ofrece una pista interesante: el recipiente utilizado para evaluar un aceite está diseñado precisamente para evitar que el catador se deje influir por su aspecto.

Cómo se evalúa realmente un aceite de oliva

Una copa oscura para dejar la vista fuera de la cata

La evaluación sensorial profesional se realiza siguiendo un procedimiento normalizado. Las muestras se presentan en copas de cata específicas y se mantienen aproximadamente a 28 °C, una temperatura que facilita la percepción de los compuestos aromáticos.

La copa es oscura. Tradicionalmente azul, aunque existen otros tonos normalizados. El objetivo es sencillo: que el aspecto del aceite no condicione al catador antes de olerlo y probarlo.

A partir de ahí se buscan atributos positivos y posibles defectos. Entre los primeros está el frutado, el conjunto de sensaciones olfativas características de aceitunas sanas y frescas. También aparecen el amargor y el picor, atributos normales en muchos aceites vírgenes y relacionados, entre otros factores, con determinados compuestos fenólicos.

Precisamente esa relación entre sabor y química se entiende mejor al conocer compuestos como la oleuropeína, el oleocantal o la oleaceína, que explicamos con más detalle en este artículo sobre la química que se activa al elaborar un AOVE.

Los defectos tienen otros orígenes. Unas aceitunas almacenadas en malas condiciones antes de la molturación pueden producir el conocido como atrojado. Determinadas fermentaciones pueden generar notas avinadas o avinagradas. También existen defectos relacionados con humedad, mohos o problemas durante la elaboración y la conservación.

Para que un aceite pueda clasificarse sensorialmente como virgen extra, la mediana de los defectos debe ser cero y la mediana del frutado superior a cero.

Una botella puede tener un verde precioso y no superar una cata de virgen extra.

Cuando un buen aceite empieza a deteriorarse

La rancidez aparece antes en nariz y boca que a simple vista

Hay dos situaciones que conviene distinguir. Un aceite puede presentar defectos desde su elaboración por problemas relacionados con la aceituna, su almacenamiento o el trabajo en la almazara. También puede salir en excelentes condiciones y deteriorarse después.

En este segundo caso, la oxidación tiene un papel fundamental.

Con el tiempo, el contacto con el oxígeno y la exposición a temperaturas elevadas o a la luz favorecen reacciones que modifican progresivamente los aromas y sabores. El frutado pierde intensidad y pueden aparecer las sensaciones que asociamos con la rancidez.

No hace falta que el aceite cambie de aspecto de manera espectacular. Puede conservar un color perfectamente normal cuando sus características sensoriales ya han empezado a deteriorarse.

Oler y probar una pequeña cantidad aporta, por tanto, mucha más información que mirar si es verde, dorado, transparente o si ha formado cristales durante el invierno.

Un aceite fresco conserva aromas limpios vinculados al fruto y al mundo vegetal, con perfiles muy diferentes según la variedad y el momento de cosecha. Cuando esos recuerdos desaparecen y aparecen notas claramente rancias, ya tenemos una señal mucho más significativa de deterioro.

Un aceite deteriorado puede seguir pareciendo normal dentro de la botella.

Los análisis cuentan otra parte de la historia

Lo que puede detectar un laboratorio

La cata sensorial es fundamental para determinar la categoría de los aceites vírgenes, pero no trabaja sola. La clasificación también exige cumplir determinados parámetros físico-químicos.

Además de esos análisis reglamentarios, existen otros marcadores estudiados para obtener información sobre el estado y la evolución de un aceite. Entre ellos están los diacilgliceroles, conocidos como DAG, y las pirofeofitinas o PPP.

Sus valores pueden cambiar durante el almacenamiento y aportar información relacionada con el envejecimiento, determinadas condiciones de conservación o la exposición a temperaturas elevadas.

No sirven, sin embargo, para asignar automáticamente una edad exacta a una botella. Su evolución depende también de la composición inicial del aceite, de la temperatura y de las condiciones que ha atravesado desde su elaboración.

Interpretados junto con otros parámetros químicos y con la evaluación sensorial, ayudan a reconstruir parte de la historia del aceite sin convertir el análisis en un reloj infalible.

El envase también condiciona cómo envejece un AOVE

Luz, oxígeno y temperatura siguen actuando después de la almazara

Un Aceite de Oliva Virgen Extra continúa evolucionando después del envasado. La luz puede acelerar la fotooxidación, el oxígeno favorece otras reacciones oxidativas y las temperaturas elevadas aumentan la velocidad de muchos de estos procesos.

El recipiente determina cuánto queda expuesto el aceite a esos factores. Un envase transparente sometido continuamente a la luz no ofrece la misma protección que una lata o un recipiente opaco.

Los estudios sobre vida útil muestran diferencias importantes según el aceite, el material del envase, la temperatura y la exposición a la luz. Por eso no resulta prudente convertir un único ensayo en una cifra universal válida para cualquier botella.

La recomendación general es sencilla: proteger el aceite de la luz, del exceso de calor y del contacto prolongado con el oxígeno.

En Dalivar utilizamos lata porque crea una barrera frente a la luz. El resto depende también del uso cotidiano: cerrar bien después de servir, evitar guardar el aceite junto al fogón y elegir formatos que se consuman en un plazo razonable.

Una buena protección durante el envasado ayuda a conservar mejor el Sabor Intenso y Natural de un AOVE, pero ningún recipiente puede compensar indefinidamente meses de exposición al aire y al calor.

Lo que podemos comprobar en casa

Antes de recurrir a la nevera, merece más la pena abrir la botella

No hace falta reproducir un panel profesional para advertir que un aceite está claramente deteriorado. Basta con servir una pequeña cantidad, acercarla a la nariz y prestar atención a sus aromas antes de probarla.

El verde de una botella puede ser atractivo y los cristales provocados por el frío pueden resultar llamativos, pero ninguna de esas dos cosas responde por sí sola a la pregunta importante.

Lo que interesa es comprobar si el aceite conserva aromas limpios y reconocibles o si el frutado ha desaparecido y han surgido sensaciones de rancidez u otros defectos.

Lo que de verdad delata a un mal aceite no es su color ni lo que ocurre al meterlo en la nevera. Son sus defectos sensoriales y, cuando hay que determinar su categoría con precisión, la evaluación profesional acompañada de los análisis correspondientes.

El aspecto puede ofrecer pistas sobre cómo ha evolucionado una botella, pero no sustituye a lo que ocurre en nariz y boca.

¿Quieres probar un aceite de oliva de calidad?

Ver aceite Dalivar

Preguntas frecuentes

Sobre cómo reconocer el estado de un aceite de oliva

¿Funciona el test de la nevera para detectar aceite de oliva falso?

No. Un aceite de oliva auténtico puede enturbiarse, cristalizar o solidificarse parcialmente con el frío, pero su comportamiento depende de su composición. La prueba de la nevera no permite determinar de forma fiable su pureza, frescura ni categoría.

¿Un aceite más verde es siempre mejor que uno dorado?

No. El color depende de factores como la variedad de aceituna, su grado de maduración, los pigmentos presentes y la evolución del aceite durante el almacenamiento. Tanto un aceite verde como uno dorado pueden ser vírgenes extra de excelente calidad.

¿Cómo puedo saber en casa si un aceite está rancio?

El aroma y el sabor aportan mucha más información que el color. Un aceite deteriorado por oxidación pierde progresivamente sus aromas frescos y puede desarrollar las sensaciones características de la rancidez. La categoría oficial, en cambio, solo puede determinarse mediante los métodos sensoriales y analíticos establecidos.


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